Sunday, August 19, 2007

Asesinato y azar en Estrella distante

La novelita de Bolaño, sindicada como “perfecta” por algunos escritores, es la primera que toca el tema que luego iba a desarrollar el escritor en 2666: los asesinatos en serie. A mitad del capítulo 7 aparece Graham Greenwood, quien creía en la existencia del mal absoluto. “En su particular teología el infierno era un entramado o una cadena de casualidades. Explicaba los asesinatos en serie como una “explosión de azar”. Explicaba las muertes de los inocentes (todo aquello que nuestra mente se negaba a aceptar) como el lenguaje de ese azar liberado. La casa del diablo, decía, era la Ventura, la Suerte. (…) Para luchar contra el mal recomendaba el aprendizaje de la lectura que comprendía los números, los colores, las señales y la disposición de los objetos minúsculos, los programas televisivos nocturnos o matutinos, las películas olvidadas.”

En 2666 la idea que mueve como detrás de un escenario los horrendos y numerosos asesinatos, está más desarrollada y rodeado de un misterio impregnante; pero no deja de ser un germen, un prototema lo de este breve episodio de Estrella distante. La preocupación por lo que llaman el azar y su peso en la vida es una constante, por lo visto, en la obra de Bolaño, y también en la de otros escritores contemporáneos -verbigracia, Paul Auster.

Sunday, August 12, 2007

Putas asesinas de Roberto Bolaño


“Cuando te vayas de este mundo, lo dejarás tan feo y tan triste como cuando llegaste”. Esta máxima atribuida al filósofo alemán Arthur Schopenhauer, parece presidir todos los relatos que contiene uno de los libros más celebrados del escritor chileno Roberto Bolaño. Y no es para menos. Cada una de las treces historias incluidas exudan, desde distintos enfoques y temáticas, una visión desengañada y turbia de la existencia humana, que por fortuna el estilo(1) de Bolaño ha sabido mutar en cuentos de belleza y potencia intransigentes.Daré para empezar un rasgo general de este volumen, para luego detenerme en algunos cuentos representativos.

A contracorriente de lo que afirman, tajantemente, algunos, hay por cierto una secuencialidad en el ordenamiento de los relatos, pero este es más bien temático antes que de estilo. Nadie dudará si lee con atención el libro que los tres últimos cuentos (“Fotos”, “Carnet de Baile”, “Encuentro con Enrique Lihn”) están engarzados por la poesía, y es el último de los nombrados, el que cierra el libro, el más logrado por su carga de nostalgia y sinceridad (por primera vez aparece Bolaño como protagonista); una suerte de homenaje al vate mayor de Chile.Otra serie, también evidente, es la conformada por “Últimos atardeceres en la tierra”, “Días de 1978” y “Vagabundo en Francia y Bélgica”. Pero no solo porque los personajes de estos relatos tengan por nombres a las letras “A” y “B”, tampoco solo porque rozan la temática política, sino porque el desencuentro, el desarraigo y la ambigüedad producto de una percepción incierta de lo real predominan:“…algo que a B le parece contradictorio, ¿pero contradictorio por qué?, no lo sabe” (p. 88)“y B la observa atravesar la sala semidesnuda o semivestida, y eso más los viejos libros del padre desaparecido le parecen una señal. ¿Una señal de qué? Lo ignora.” (p. 89)

Con frecuencia las cosas son y no son a la vez, nos quieren decir algo pero nos abandonan a nuestra soledad de siempre; lo que genera una sensación intensa de ambigüedad y extrañeza:“unas máquinas que tal vez no son máquinas sino esculturas incomprensibles, el desfile de la humanidad doliente y riente hacia la nada” (p. 90)“Vestía pobremente, aunque algo había en su ropa que no terminaba de cuajar, una cualidad movediza, como si la ropa estuviera diciendo algo incomprensible desde distintos sitios a la vez” (p. 180)

Los cuentos “Prefiguración de Lalo Cura” y “Putas asesinas” (que da título al conjunto) están emparentados a su vez. El primero es una historia porno sobre un actor llamado Pajarito Gómez y su peculiar vida. La segunda un poco veraz contrapunto entre una mujer asesina, presumiblemente prostituta o fanática, y un ¿futbolista? ¿barrista? que está amarrado y a su merced. El hombre solo puede responder de cuando en cuando, con reacciones corporales, a la larga perorata –demasiado culta para mi gusto (hasta cita a John Donne)- de la mujer(2).Merece señalarse el recurrente uso de vocablos y expresiones que sugieren extrañamiento, irrealidad en todos los cuentos. "Surreal", "irreal" "extraño" "contradictorio", "incierto", "oscuridad informe", "paisaje extraterrestre", y otros, son puntos de apoyo sobre los cuales Bolaño erige sus parábolas que nada enseñan, sus torcidas y hermosas anécdotas.Sueños asesinadosAntes que declarar cuál es el punto más alto de los cuentos que conforman Putas asesinas, me interesa dar pruebas de lo que afirmé en el inicio.

Este es un libro de la desesperanza, del desencuentro, de la pérdida y de la no visión de una salida para el hombre. Algo propio de alguien que ha confiado mucho en sus semejantes cuando joven (ver “Días de 1978”), pero que ha visto finalmente que todo es vanidad, como reza el siempre actual Eclesiastés:“La certidumbre de que te mueres y de que te mueres por nada, por estupideces, y de que tu vida, la vida que estás a punto de perder, es también una sucesión de estupideces, es nada. Y hasta la certidumbre carece de dignidad”. (p 178)Lo anterior le dice un amigo al narrador en “Dentista”, mientras beben tequila en una fonda cualquiera. Pero es algo que pudieran pensar, sentir, gritar muchos de los personajes (migrantes, narcos, futbolistas, poetas, loosers, prostitutas, locos) de este libro a no dudar inquietante y profundamente demoledor. Y uno termina pensando si no tiene un mucho de verdad lo que dice Lalo Cura en la primera página del cuento respectivo: “A eso se reduce todo. Acercarse o alejarse del infierno”.

La vida como una preparación para la muerte. Nada más schopenhaueriano que eso.(1) El estudio de la frase bolañiana, clave para comprender ciertos mecanismos de su narrativa, lo trato en un estudio aún no terminado.(2) El siguiente párrafo ha sido cuestionado por ciertos sectores feministas (me cuenta una amiga poeta): “Las mujeres son putas asesinas, Max, son monos ateridos de frío que contemplan el horizonte desde un árbol enfermo, son princesas que te buscan en la oscuridad, llorando, indagando las palabras que nunca podrán decir” (p 122-123). Más que misoginia atribuible al narrador (y por extensión equívoca, al autor), tenemos acá una visión autocrítica (llamémosla así por ahora) de la prostituta protagonista del cuento, sobre su propio género. Algo más común de lo que se piensa si uno conversa con estas personas y no las discrimina.

Tuesday, May 16, 2006

Un caso de denotatividad innecesaria: "El rey del taco"

Hace ya un par de décadas comprendí, leyendo Obra abierta, de Eco, que no había que ser explícito si se trataba de causar extrañamiento o ambigüedad en un relato.
El autor de La estructura ausente lo explica a partir de la lectura de El viejo y el mar, de Hemigway. En cierto momento el personaje-narrador dice de sí mismo en esa nouvelle: "Soy un tipo muy extraño". Eco replica: "no lo digas, viejo, sélo".
Todo este preámbulo solo para señalar cómo riza el rizo innecesariamente Bolaño luego de una descripción magistral de un muy extraño restaurante; cito:
"Comieron en un local llamado El Rey del Taco. En la entrada había un dibujo de neón: un niño con una gran corona, montado en un burro que cada cierto tiempo se levantaba sobre sus patas delanteras tratando de tirarlo.
El niño jamás se caía, aunque en una mano llevaba un taco y en la otra una especie de cetro que también podía servirle de fusta. El interior estaba decorado como un McDonald's, sólo que algo chocante. Las sillas no eran de plástico sino de paja. Las mesas eran de madera. El suelo estaba embaldosado con grandes baldosas verdes en algunas de las cuales se veían paisajes del desierto y pasajes de la vida del Rey del Taco. Del techo colgaban piñatas que remitían, asimismo, a otras aventuras del niño rey, siempre en compañía del burro.
(...)
en algunas se veía al niño y al burro caer por un desfiladero, en otras se veía al niño y al burro atados a una pira funeraria, e incluso en una se veía al niño que amenazaba a su burro poniéndole el cañón de una pistola en la sien.
(...)
Tal vez las camareras y camareros, muy jóvenes y vestidos con uniforme militar (Chucho Flores le dijo que iban vestidos como federales), contribuían a fomentar esta impresión. Sin duda aquél no era un ejército victorioso. Los jóvenes , aumque sonreían a los clientes, transmitían un aire de cansancio enorme.
Algunos parecían perdidos en el desierto que era la casa del Rey del Taco. Otros, quinceañeros o catorceañeros, trataban inútilemente de bromear con algunos de los clientes, tipos solos o parejas masculinas con pinta de funcionarios o de policías, tipos que miraban a los adolescentes con ojos que no estaban para bromas. Algunas chicas tenían los ojos llorosos y no parecían reales sino rostros entrevistos en un sueño.
-Este lugar es infernal -le dijo a Rosa Amalfitano.
-Tienes razón dijo ella mirándolo con simpatía-, pero la comida no es mala" (dos últimas cursivas mías) (394-395 pp).

El diálogo final se me presenta como innecesario: la descricpción había logrado ya el cometido de crear una atmósfera de extrañamiento.

Friday, May 12, 2006

La ceguera de lo sagrado en 2666


No estoy muy seguro de las creencias religiosas que profesara, si acaso, Bolaño. Hay algunas aseveraciones del narrador en 2666 que pueden llevar a pensar en un ateísmo arraigado.
Más allá de esto, profundizar exigiría un acercamiento al conjunto de la obra bolañiana, lo cual excede los fines de este blog. Se puede detectar en la novela, sin embargo, marcas muy a la vista de lo que llamaremos ceguera de lo sagrado.
En “La parte de Fate” hay un personaje extraño, Charly Cruz, quien pasa de discurrir sobre la desaparición de los cines de barrio a la desaparición de lo sagrado (Bolaño lo escribe con cursivas) en las sociedades modernas. Cito:
“El fin había empezado en alguna parte, a Charly Cruz le daba lo mismo, tal vez en las iglesias, cuando los curas dejaron de lado la misa en latín, o en las familias, cuando los padres abandonaron (aterrorizados, créeme, brother) a las madres. Pronto el fin de lo sagrado llegó al cine” (398 pp).
Otro personaje, a continuación, reflexiona sobre el tema: “¿Qué es para mí lo sagrado?, pensó Fate. ¿El dolor impreciso que siento ante la desaparición de mi madre? ¿El conocimiento de lo que no tiene remedio? ¿O esta especie de calambre en el estómago que siento cuando miro a esta mujer? (...) ¿Veo lo sagrado en alguna parte? Sólo percibo experiencias prácticas, pensó Fate. Un hueco que hay que llenar, hambre que debo aplacar, gente a la que debo hacer hablar para poder terminar mi artículo y cobrar” (398-399 pp).
Esto viene a las mientes de los personajes en un restaurante verdaderamente demencial, en medio de una atmósfera extrañada, de lo cual hablaremos en otro post.
Solo diré que la incapacidad de Fate parece ser algo muy enraizado en la sociedad contemporánea, y me atrevería a decir que forma parte constitutiva de nuestra mentalidad hoy.

Sunday, May 07, 2006

El famoso episodio del farmacéutico adolescente

En la página 289 Amalfitano, en ese momento protagonista de la novela, tiene un encuentro con un joven farmacéutico adicto a los cuentos y a las obras "menores" de los grandes escritores (esto me hace recordar a cierta crítica literaria posestructuralista).
El chico prefería Bartleby a Moby Dick, La metamorfósis a El proceso, Un cuento de Navidad a Historia de dos ciudades. Amalfitano, algo dolido, reflexiona:
"Qué triste paradoja (...) ya ni los farmacéuticos ilustrados se atreven con las grandes obras, imperfectas, torrenciales, las que abren camino en lo desconocido. Esgogen los ejercicios imperfectos de los grandes maestros. O lo que es lo mismo: quieren ver a los grandes maestros en sesiones de esgrima de entrenamiento, pero no quieren saber nada de los combates de verdad, en donde los grandes maestros luchan contra aquello, ese aquello que nos atemoriza a todos, ese aquello que acoquina y encacha, y hay sangre y heridas mortales y fetidez".
Hasta ahora me parece la primera caracterización, en cursiva, muy bien aplicable para 2666, aunque moderaría lo de torrencial; la novela es más bien acumulativa hasta generar inquietud y turbiedad. Lo que sí en definitiva no es, es una sesión de esgrima de entrenamiento.

Thursday, May 04, 2006


Leopoldo María Panero en 2666

Salvo mejor parecer, el autor de Poemas del manicomio de Mondragón es homenajeado a lo largo de varias páginas más o menos al inicio de "La parte de Amalfitano", y en especial en la siguiente cita de la página 224-225:

"Algún día saldrá de aquí, dijo Gorka alisándose las cejas, algún día el público de España tendrá que reconocerlo como uno de los grandes, no digo yo que le vayan a dar algún premio, qué va, el Príncipe de Asturias no lo va a tastar ni tampoco el Cervantes ni mucho menos va a apoltronarse en un sillón de la Academia, la carrera de las letras en España está hecha para los arribistas, los oportunistas y los lameculos, con perdón de la expresión. Pero algún día él saldrá de aquí. Eso es un hecho. Algún día yo también saldré de aquí. Y todos mis pacientes y los pacientes de mis colegas. Algún día todos, finalmente, saldremos de Mondragón y esta noble institución de origen eclesiástico y fines benéficos se quedará vacía."

Monday, May 01, 2006

Los escritores en 2666 (I)


No sé mi se me estoy salteando una alusión, pero creo que la primera o una de las primeras ocurre cuando Lola, una ex mujer de Amalfitano, le cuenta a este en una de sus cartas cómo se obsesionó con un poeta refugiado en el Manicomio de Mondragón (algunos adivinarán ya quién ese ese poeta).
Lola está esperando en un bar frente al manicomio la salida improbable de dicho poeta cuando entabla conversación con un joven que le dijo que "también escribía poesía y que quería que el poeta leyera algunos de sus poemas. No era necesario preguntárselo -prosigue Lola- para saber que era homosexual y que estaba muy solo".
Luego la mujer lee unos poemas que el joven tenía escritos en una libreta y le dice: "Estas cosas no te pueden haber pasado"; "eres demasiado joven para haber sufrido tanto". Ese joven escritor, nos revela Lola, se llamaba Jordi, "y hoy es posible que dé clases en la universidad o esté escribiendo reseñas en La Vanguardia o en El Periódico".
La pregunta es: ¿se habla acá de un jovencísimo Jordi Sierra, poeta, crítico musical y narrador catalán de amplia trayectoria? La cronología no parece coincidir, pero los datos sí.

Friday, April 28, 2006

Bolaño y el Internet

En cierto momento, hacial el final de la primera parte de la novela, Pelletier y Espinoza se animan a dar unas conferencias para alumnos de la Universidad de Santa Teresa, futuro escenario de los asesinatos que serán tema en adelante de 2666.
Entre el público que les toca, "chicos jóvenes en su mayoría, lectores de Michon y Rolin o lectores de Marías y Vila-Matas", hay tres lectores de Archimboldi, uno de los cuales incluso se ha bajado la traducción de un libro de Archimboldi al francés hecha por Pelletier.
El narrador afirma en seguida: "Así pues, eran posibles los milagros. Las librerías de Internet funcionaban. La cultura, pese a las desapariciones y a la culpa, seguía viva, en permanente transformación".
Tal parece que no fue raro el interés de Bolaño por el Internet, a juzgar también por las amistades virtuales que conservaba a su muerte. Es interesante además repara en que el narrador sutilmente opone "desapariciones" a "Intenet", donde la red puede simbolizar presencia y vida.

Thursday, April 27, 2006

La idea de Bolaño sobre la casualidad

En las páginas 122 y 123 el pintor Edwin Johns declara: "no se trata de creer o no creer en la casualidades. El mundo entero es una casualidad". Pero luego cuenta que un amigo suyo decía que la casualidad tenía límites tan precisos como el dolor. "El dolor se acumula, decía mi amigo, eso es un hecho, y cuanto mayor sea el dolor menor es la casualidad".
Más adelante el mismo Johns declara que "la casualidad (...) es la libertad total a la que estamos abocados por nuestra propia naturaleza. La casualidad no obedece leyes y si las obedece nosotros las desconocemos. La casualidad, si me permite el símil, es como Dios que se manifiesta cada segundo en nuestro planeta".
Este es un rasgo muy típico de la mentalidad moderna: conjugar la idea de destino (incongnoscible pero destino al fin) con la idea de azar (que con frecuencia se asimila a la de casualidad). Para Bolaño, sea como sea ,estamos perdidos, a merced de la casualidad, del azar, y de lo incomprenscible por tanto.
No recuerdo si en otros libros Bolaño discurre sobre la casualidad.

Wednesday, April 26, 2006

Rodrigo Fresán en 2666?

En la página 85 del libro, Espinoza, Pelletier y la bella Norton se van a esperar el crepúsculo cerca de la estatua de Peter Pan en Kensington Gardens. Allí entreven a una pareja de jóvenes "que hablaban en español y que se acercaron a la estatua de Peter Pan".
El hombre, según el narrador, era alto, tenía barba y bigote y anotó algo en una libreta. Más adelante la mujer llama a su pareja por su nombre: Rodrigo, para hacerle ver una serpiente o algo parecido que "bajo las hojas reptó en dirección al lago".
A la luz de la amistad que tuvieron el autor de Estrella distante y Fresán, ¿es lícito pensar que es el autor de Jardines de Kensington a quien perpetúa Bolaño en 2666?

Tuesday, April 25, 2006

Una observación sobre sintaxis narrativa

No recuerdo el uso de las separaciones de párrafos tan acertado en Los detectives salvajes. En las novelas cortas sí, como en Estrella distante. Es casi perfecto en 2666. Responden a saltos temporales, cambios de personaje focalizado por el narrador, o para insertar una escena, sueño o narración que interrumpe momentáneamente la línea narrativa principal.
En toda la primera parte, "La parte de los críticos", solo encuentro discutible la segunda cesura de la página 47; pero esto es opinable siempre.

Monday, April 24, 2006


Breves y profundas incursiones en el planeta póstumo de Roberto Bolaño

Hasta ahora todo lo que he leído sobre 2666 han sido reseñas-homenajes muy respetuosas, muy sinceras tal vez, pero insuficientes. (Hay una inolvidable de Rodrigo Fresán en Elmalpensante).
A tres años de la muerte del maestro, se hace necesario un análisis más profundo, más técnico de esta opera magna de la literatura latinoamericana.
Pretendo que este blog sea para iniciados en la lectura de la novela, para amantes de la literatura de Bolaño, y en último lugar para aquellos que critican su escritura.
Nada personal o protervo será permitido entonces. Bienvenidos al Planeta 2666.


About Me

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Estudié Ciencias Administrativas y Literatura en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. En 1998 fundé la revista literaria Ajos & Zafiros. He publicado los poemarios Luz de limbo (2001), Cielo estrellado (Santo Oficio, 2004), Parabellum (2008), Poseía 2005-2010 y tvpr (2014-2015), las novelas Rito de paso (Norma, 2006) y Migraciones (2009). He hecho crítica literaria y periodismo cultural en los diarios La República y El Comercio. He publicado poemas, artículos y ensayos en Letras Libres, Revista de Crítica Literaria Latinoamericana, Hueso Húmero, Periódico de Poesía (UNAM), Quehacer, Letras S5, La Siega, y más. He dictado un curso sobre Redacción Periodística para la ACADEMIA PERUANA DE LA LENGUA (2011). Tengo inédita una novela corta y un poemario en versión definitiva.