Friday, May 12, 2006

La ceguera de lo sagrado en 2666


No estoy muy seguro de las creencias religiosas que profesara, si acaso, Bolaño. Hay algunas aseveraciones del narrador en 2666 que pueden llevar a pensar en un ateísmo arraigado.
Más allá de esto, profundizar exigiría un acercamiento al conjunto de la obra bolañiana, lo cual excede los fines de este blog. Se puede detectar en la novela, sin embargo, marcas muy a la vista de lo que llamaremos ceguera de lo sagrado.
En “La parte de Fate” hay un personaje extraño, Charly Cruz, quien pasa de discurrir sobre la desaparición de los cines de barrio a la desaparición de lo sagrado (Bolaño lo escribe con cursivas) en las sociedades modernas. Cito:
“El fin había empezado en alguna parte, a Charly Cruz le daba lo mismo, tal vez en las iglesias, cuando los curas dejaron de lado la misa en latín, o en las familias, cuando los padres abandonaron (aterrorizados, créeme, brother) a las madres. Pronto el fin de lo sagrado llegó al cine” (398 pp).
Otro personaje, a continuación, reflexiona sobre el tema: “¿Qué es para mí lo sagrado?, pensó Fate. ¿El dolor impreciso que siento ante la desaparición de mi madre? ¿El conocimiento de lo que no tiene remedio? ¿O esta especie de calambre en el estómago que siento cuando miro a esta mujer? (...) ¿Veo lo sagrado en alguna parte? Sólo percibo experiencias prácticas, pensó Fate. Un hueco que hay que llenar, hambre que debo aplacar, gente a la que debo hacer hablar para poder terminar mi artículo y cobrar” (398-399 pp).
Esto viene a las mientes de los personajes en un restaurante verdaderamente demencial, en medio de una atmósfera extrañada, de lo cual hablaremos en otro post.
Solo diré que la incapacidad de Fate parece ser algo muy enraizado en la sociedad contemporánea, y me atrevería a decir que forma parte constitutiva de nuestra mentalidad hoy.

3 sentir/decir:

Manzanilla y Sal said...

Un comentario similar respecto al cine y lo sagrado puede encontrarse en Underworld, de Don Delillo. Es interesante que, siendo Delillo y Bolaño ambos pertenecientes a ambientes católicos (Delillo es italoamericano, Bolaño latinoamericano), ambos sientan la necesidad, o al menos la tendencia, a encontrar aún ambientes sagrados, en el sentido solemne de la palabra, lejos de la aggiornadas iglesias. ¿Es tan fuerte el arraigo que sentimos por la solemnidad de la Iglesia?.

Esteban Bertarelli

Anonymous said...

es cierto, la sociedad contemporanea anda alejada de la luz divina, y eso es percibido por mucha gente como algo positivo, como un signo de liberacion, ahora ser inteligente significa ser ateo, relativista, pragmatica e inmoral, aceptemoslo, ese es nuestro estaod espiritual.


Eduardo Flores

Víctor Coral said...

Ya van saliendo algunas relaciones textuales de 2666. En efecto, Delillo es una posibilidad clara. Pero no olvidemos que Bolaño tiende, por lo menos en sus dos grandes novelas, a ensombrecer la realidad para reflejar el estado de abulia y abandono espiritual del hombre.
Esto lo veremos en un post más adelante.
En cuanto al comentario de Eduardo, creo que de lo que hablas es del pensamiento dominante, perno no podemos generalizar, me parece eso peligroso.
Gracias por participar.

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About Me

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Estudié Ciencias Administrativas y Literatura en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. En 1998 fundé la revista literaria Ajos & Zafiros. He publicado los poemarios Luz de limbo (2001), Cielo estrellado (Santo Oficio, 2004), Parabellum (2008) y Poseía 2005-2010, y las novelas Rito de paso (Norma, 2006) y Migraciones (2009). He hecho crítica literaria y periodismo cultural en los diarios La República y El Comercio. He publicado poemas, artículos y ensayos en Letras Libres, Revista de Crítica Literaria Latinoamericana, Hueso Húmero, Periódico de Poesía (UNAM), Quehacer, Letras S5, La Siega, y más.He dictado un curso sobre Redacción Periodística para la ACADEMIA PERUANA DE LA LENGUA (2011).